13 jun. 2016

Los cuatro en la tele.

El público espera emocionado su aparición. Saben que los cuatro hombres que estarán bajo los focos del plató traen un mensaje de esperanza y alegría a los millones de espectadores que seguirán la retransmisión.

1 may. 2016

Marcha Triunfal Cocougetera.


¡Ya viene el cortejo!
¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen silbatos y pitos.
Ya los pareados que atronan el aire
parecen compuestos por memos y por mongolitos.


Ya ondean en las calles chillones trapos tricolores,
ya nos aturulla el ruido molesto de las batucadas.
Los gordos jerarcas de rostro de piedra y cemento
esperan ansiosos la hora de las mariscadas.

9 abr. 2016

Tribulaciones de una estrella mediática.


Cuando, por fin, terminó la última entrevista de ese día, el superfamoso estaba agotado.  En la limusina notó que se le cerraban los ojos  a pesar de los flashes de los paparazzi que habían estado aguardando durante horas, como siempre, su salida.
Sabía que cualquiera de esas imágenes fugaces subiendo al coche, sería mañana portada en la revista Time de igual manera que una respuesta suya a cualquier atolondrada pregunta periodística sobre Economía global podría hacer subir o bajar la Bolsa.

22 mar. 2016

Atentados en Bruselas. Bienvenidas, cretinismo y consecuencias.


Cuando escribo estas líneas, hay ya al menos trece muertos como consecuencia de las últimas muestras de multiculturalismo en el aeropuerto y el metro de Bruselas. Suponemos que a estas horas, todos los medios de comunicación están movilizando a sus retenes de tertulianos, marisabidillas, expertos en todo y palanganeros para que repitan los mantras previstos para estos casos y convencernos de que los atentados son obra de una minoría descontrolada y de que no hay que culpabilizar a la marabunta islámica en general. Que los moros, como todo el mundo sabe, son unos tíos supersimpáticos y respetuosos con el resto de culturas. Lo ha dicho hasta el Papa. Una religión de paz y tal.  

11 mar. 2016

Poema a unos muertos de marzo.



Lo que más duele es la hipocresía.

Lágrimas de cocodrilo cada año,
en obscenos homenajes de cinismo,
 tapando las preguntas que incomodan.

Las preguntas de las madres y las novias
o del amigo huérfano y absorto.
 Preguntas que enterró  la mano sucia
que maneja los hilos de la farsa
reconduciendo azares en lo oscuro.

Una mano que asesina y que señala
a otro lado para ocultar la sangre.
Vuestra sangre inocente que alimenta
bastardas ambiciones y designios.

Cada año os asesinan nuevamente 
con sus torpes palabras repetidas
y sus falsos rituales sensibleros.

Sí, lo peor es la hipocresía.

Y no saber  por qué, ni quién ni cómo.

J.L. Antonaya